Los vecinos bloquean el paso cada mañana y generan tensión con los automovilistas
Cada mañana, peatones y conductores se enfrentan en un duelo urbano sin reglas.
El barrio Sol de Oro despierta con su rutina de siempre. Vecinos salen de casa, la mayoría con el tiempo justo. La esquina de Virgen de Itatí y El Zorzal se llena de gente, formando una fila que corta la calle. Esperan el colectivo, pero no es solo una espera: es un bloqueo, una barrera invisible que desafía a todo vehículo que intente cruzar.
Los autos frenan. Los conductores miran, dudan. Algunos se animan a avanzar, pero la respuesta es rápida y firme: «Pase por la otra cuadra. ¿No ve que estamos esperando el colectivo?». La tensión se instala. Gestos de molestia, miradas cortantes, murmullos que quedan flotando en el aire.
Un patrullero llega a la esquina. Los oficiales observan. Frente a ellos, una fila que no se mueve. El motor sigue encendido, las luces titilando, pero nadie cede. La espera se convierte en un desafío. Quince segundos de incertidumbre hasta que, con evidente disgusto, la gente se aparta apenas lo suficiente para dejarlo pasar.
La escena se repite cada mañana. Un choque silencioso entre peatones y vehículos que, sin gritos ni violencia, mantiene un pulso constante por el espacio público. La pregunta sigue en el aire: ¿hasta cuándo?.
«Nota realizada por Walter para RadioAR55».
Periodista: Walter W. Weselka.